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¿Por qué las matrículas no tienen vocales?

¿Por qué las matrículas no tienen vocales?

Tal vez nunca te hayas fijado o, justo al contrario, siempre te haya despertado interés saberlo y no conozcas la respuesta. Sea cual sea tu caso, ¿sabías que las matrículas españolas no tienen vocales? Las placas de nuestro país esconden un secreto que vamos a explicarte a continuación.

El actual sistema de matriculación que utilizamos en España entró en vigor con el cambio de siglo, en el año 2000. Desde entonces, las matrículas de toda España se forman con una combinación consecutiva de cuatro números y tres letras. Los números van desde el 0000 al 9999, mientras que las tres letras empiezan en BBB y acaban en ZZZ… aunque hay letras que no tienen cabida en este sistema.

 

¿Por qué no hay vocales en las matrículas?

Por un motivo muy comprensible. La Dirección General de Tráfico (DGT) decidió que al no incluirse las letras vocales en la matrícula, se evitaría la formación de combinaciones potencialmente problemáticas o que, simplemente, pudieran distraer la atención. Se buscó ante todo que las matrículas fueran un elemento para identificar al vehículo y que pasara desapercibido.

Ejemplos de matrículas que se evitan con este sistema:

  • Palabras malsonantes como ANO, PIS, etc.
  • Nombres propios como EVA, ANA, PAU etc.
  • Siglas como FBI, ETA, CIA, etc.

Por otra parte, también se excluyen de las combinaciones los dígrafos LL y CH, ya que no sería fácil colocarlos en el espacio destinado a los tres caracteres, y las letras Ñ y Q, por temor a las posibles confusiones que pudieran ocasionar a distancia el parecido de la Ñ con una N y la Q con una letra O o un número 0.

 

Los sistemas de matriculación anteriores

Las matrículas automovilísticas se implantaron en España en el año 1900, y desde aquel primer momento siempre han sido blancas con los números y las letras negros. A lo largo de estos 119 años se han usado tres sistemas:

 

Sistema provincial numérico

Se utilizó desde 1900 hasta 1971. Incluía en primer lugar una o dos letras que representaban la provincia de matriculación, seguidas de una serie consecutiva de hasta seis cifras.

Como curiosidad, señalar que se optó por un sistema según el cual cuando las iniciales de los nombres de dos provincias presentaban un parecido notable, se utilizaba una sola letra para la de mayor población y dos letras para las de menor (por ejemplo, B de Barcelona, frente a BA de Badajoz). Este sistema se dio por finalizado cuando la matriculación en Madrid empezó a acercarse al último número, M-999999.

 

Sistema provincial alfanumérico

Estuvo en uso entre 1971 y el año 2000. Mantenía el sistema de identificación provincial, pero reducía las cifras a cuatro y añadía una letra final que cambiaba siguiendo el orden alfabético. Al llegar a la Z, se añadió una segunda letra. Por ejemplo: B-0000-AA.

 

Sistema nacional

Desde el año 2000 hasta la actualidad. Añadió una tercera letra a la combinación alfanumérica y suprimió la identificación provincial, para facilitar el mercado de vehículos de segunda mano. En su lugar, todas las matrículas españolas incorporaron una E con la bandera europea. Este sistema permite un total de 80.000.000 de matriculaciones, y al ritmo actual todavía debería tardar unos 40 años en agotarse.

 

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Imágenes: autopista.es.