22/08/2018
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Algunos fabricantes ya trabajan en la carga sin cables.

La industria de la automoción está cada vez más enfocada hacia la electrificación. Con un primer paso como son los coches híbridos, no es sino cuestión de tiempo que las baterías alcancen las capacidades necesarias y los coches 100% eléctricos ganen paulatinamente protagonismo en el parque móvil.

Por el momento, los fabricantes apuestan por los puntos de recarga como los desarrollados por Wallbox como la mejor solución para minimizar el tiempo de carga de las baterías que suministran la energía al vehículo. Pero paralelamente, otras tecnologías se están probando desde hace algún tiempo, como ocurre con el caso de la carga por inducción.

Tanto vehículos híbridos como eléctricos son susceptibles de poder llegar a equipar un día unas baterías capaces de ser recargadas mediante el proceso de inducción, cuya gran ventaja es la ausencia de cables para llevar a cabo la carga. Además, este es un sistema seguro que permite que incluso durante la carga no se corra peligro al encontrarse situado cerca de la zona de inducción.

La carga inalámbrica ya se usa en otros aspectos de la vida cotidiana, como puede ser para cargar el smartphone con solo dejarlo sobre una bandeja de carga. Siguiendo este mismo principio, ¿sería posible cargar las baterías eléctricas de un coche?

Efectivamente, con solo disponer un sistema con los elementos adecuados, un coche se podría recargar sin cables a partir del principio de la inducción. Muy brevemente y sin entrar en detalles, podemos explicar que la inducción se genera cuando a una bobina emisora (una placa situada en el suelo) se le hace pasar una cierta corriente alterna, apareciendo en ella un campo magnético que se transmitirá a la bobina receptora (el vehículo) sin estar en contacto con esta, sino simplemente estando colocadas a poca distancia y bien alineadas.

¿Cómo es aplicable la carga por inducción en los vehículos?

La inducción no requiere de contacto entre las bobinas, pero lógicamente sí necesita que las pautas de alineación sean cercanas a la perfección y que las bobinas se asemejen lo máximo posible, para evitar pérdidas en el proceso. En lo relacionado con la primera variable, se requiere que el coche quede situado a una distancia y en una posición muy determinadas. No resulta difícil afirmar que las tecnologías del siglo XXI permiten encontrar soluciones a esto, siendo muchas y muy interesantes las propuestas que se están probando en laboratorio, tales como los detectores de proximidad en el vehículo de precisión milimétrica.

Los inconvenientes vienen dados en que, de momento, los sistemas de carga por inducción no alcanzan a suministrar al vehículo la energía necesaria para su uso. En una primera etapa los coches híbridos podrían ser los beneficiados, gracias a la menor capacidad que necesitan, pero los fabricantes de vehículos saben que el éxito de esta tecnología radica en la posibilidad de ofrecerla como una alternativa real a los cargadores por cable.

Audi o Nissan son solo dos de las grandes marcas del automóvil que trabajan desde hace tiempo con la carga por inducción. En el caso de la firma alemana, fue hace más de dos años cuando se presentaron los primeros prototipos del Audi Wireless charging (carga inalámbrica mediante corriente alterna) que de momento no han llegado al mercado.

Por su parte, Nissan también lleva desde la primera generación del Nissan LEAF trabajando en esta tecnología, que de momento se ve penalizada por el rendimiento, la capacidad de transmisión respecto a la carga por cable y al coste de la infraestructura necesaria.

 

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