Aston Martin, a día de hoy, es probablemente una de las marcas con la gama más brutal del mercado. Desde el radical Valkyrie, pasando por el Valhalla, el DB12, el DBS, el DBX —que es uno de los mejores SUV deportivos— o el Vantage que probamos hace poco… y ahora llega el nuevo Aston Martin Vanquish.
Para rendir homenaje a lo que, sinceramente, considero el mejor motor V12 Twin Turbo del mercado, me he venido hasta el Valle de Arán, a buscar lo que muchos consideran la mejor carretera de España. Y creedme: no se me ocurre un escenario mejor.
Un Vanquish tenía que llevar un V12, sí o sí
Si hay algo que define a este nuevo Vanquish, sin ninguna duda, es su motor. Este coche tenía que llevar un V12. Es un modelo icónico y necesita una mecánica a la altura. Y aquí Aston Martin no ha fallado.
Estamos hablando de un V12 Twin Turbo de 5,2 litros, diseñado y fabricado íntegramente por la propia marca británica. Ya no es el casi 6.0 litros atmosférico del anterior Vanquish, pero ojo, porque el cambio es una muy buena noticia a nivel de prestaciones.
Las cifras hablan solas:
835 CV y 1.000 Nm de par.
Un 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y una velocidad punta cercana a los 350 km/h. Auténtica locura para un GT delantero.
Además, es 40 kg más ligero que el primer Vanquish, con un peso de 1.910 kg, que sinceramente me parece incluso contenido teniendo en cuenta el tamaño, el lujo y las prestaciones.
Ingeniería V12 llevada al extremo
Estas cifras no son casualidad. Aston Martin ha desarrollado este V12 desde cero, etapa por etapa, para hacerlo no solo más potente, sino también más eficiente y homologable en 2025.
Un detalle técnico que me ha parecido fascinante es que han reducido el peso de las turbinas, disminuyendo la inercia y mejorando la respuesta. Además, el sistema es capaz de mantener la sobrepresión de la admisión cuando no hay demanda, para liberarla justo cuando vuelves a pisar el acelerador. El resultado es una respuesta inmediata y brutal.
El escenario perfecto: Port de la Bonaigua
Conducir un Aston Martin V12 por el Port de la Bonaigua es uno de esos planes que no se olvidan. Esta carretera, construida hace más de 100 años, supera los 2.000 metros de altitud y está repleta de curvas que parecen diseñadas por y para disfrutar de un coche así.
Alta montaña, curvas rápidas, enlaces técnicos y un entorno espectacular que conecta el Pallars con el Valle de Arán. Mezclar este coche, esta carretera y este paisaje no tiene precio.
Un GT que lo tiene absolutamente todo
Este Vanquish es uno de esos coches que lo tiene todo:
elegancia, deportividad, sofisticación, tecnología, potencia, sonido y sensaciones. Es un coche con el que puedes viajar con tu pareja, perderte por carreteras de montaña y sentirte especial en cada kilómetro.
Eso sí, impone. Desde el puesto de conducción no ves el final del capó, vas muy bajo, el coche es largo y puede ser complicado en según qué entornos urbanos. Pero precisamente todo eso hace que estés totalmente conectado y despierto al volante.
Dinámica sorprendente para su tamaño
La mecánica está a la altura del motor y del diseño. La caja automática de 8 relaciones con convertidor de par funciona de maravilla: rápida, suave y muy acertada para este tipo de coche.
Los frenos carbonocerámicos, una vez entran en temperatura, muerden con una fuerza descomunal. El tacto del pedal es perfecto y transmiten una confianza absoluta.
Este coche no solo se disfruta, te hace sentir realmente especial.
Tres cosas que me han dejado loco
Hay tres aspectos que me han sorprendido especialmente:
- El sonido: cómo un coche de 2025, con todas las normativas actuales, puede sonar así es sencillamente increíble.
- Las suspensiones: en el modo más blando es firme y cómodo, pero en el modo duro es literalmente una plancha. Para ser un GT de casi 5 metros, me ha dejado muy sorprendido.
- La nobleza: con 835 CV, propulsión trasera y sin tracción integral, es un coche extremadamente noble. Es fácil de llevar rápido, no da miedo y transmite una estabilidad que parece de tracción total.
El coche más bonito que he conducido
No hay muchos coches en el mundo que me hayan impresionado tanto a nivel de diseño. De hecho, de todo lo que he probado hasta hoy, este es el coche más bonito, sin discusión.
No tiene un ángulo malo. Es largo, deportivo, elegante, carismático y absolutamente sublime. Podría decirse que encaja a la perfección con el patrón de Fibonacci, esa proporción que se asocia con la belleza natural y el equilibrio perfecto. Y sinceramente, lo parece.
Este coche viste. Mucho.
Un interior como debe ser un Aston Martin
El interior me parece un acierto total. Aston Martin no se ha vuelto loca llenándolo todo de pantallas. Hay las justas, dos, y el resto son botones físicos, fríos al tacto, con calidad real. Eso no te lo da una pantalla, porque una pantalla táctil se siente igual en un coche de lujo que en uno generalista.
Me cuesta incluso asimilar que en pleno 2025 esté conduciendo un V12 de 835 CV. Así que solo puedo decir una cosa: gracias, Aston Martin, por seguir fabricando coches así.
Este modelo recupera la personalidad original de Aston Martin, modernizada, pero fiel a lo que busca cualquier amante del motor: lujo, estatus, un V12 sin hibridación y un sonido espectacular.
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