10/02/2026
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Los accidentes se incrementan un 70% en condiciones de lluvia. La visibilidad limitada es el factor de riesgo principal.
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La conducción en días lluviosos presenta desafíos específicos que van más allá del conocido riesgo de pérdida de adherencia. Diversos estudios revelan que conducir bajo la lluvia incrementa en un 70% las probabilidades de sufrir un siniestro, siendo la visibilidad limitada el factor determinante, por encima de los problemas de tracción.

El agua afecta múltiples aspectos de la percepción visual durante la conducción: altera la propagación de la luz de las luces del vehículo, modifica la apariencia de la superficie de la carretera, dificulta la identificación de las señales horizontales, disminuye el contraste visual entre elementos del entorno y transforma la percepción de distancias y superficies.

Cristales limpios y escobillas en óptimas condiciones

Los datos de FESVIAL son reveladores: más de la mitad de los conductores no verifica el estado de su parabrisas, tres cuartas partes han circulado con escobillas deterioradas y un porcentaje similar no realiza el reemplazo cuando corresponde.

El agua acumulada sobre el cristal genera distorsión lumínica que afecta directamente la capacidad visual. Cuando el parabrisas presenta daños —desde pequeños impactos hasta rayones— y las escobillas están gastadas, este fenómeno se acentúa considerablemente.

Técnica visual adaptada

La visibilidad reducida provoca que los conductores, de manera instintiva, concentren su atención en puntos cercanos del trazado, lo que limita el tiempo disponible para reaccionar y sobrecarga mentalmente. La recomendación es mantener la vista elevada, dirigiendo la mirada hacia zonas más alejadas para ampliar el margen de respuesta ante cualquier eventualidad.

Atención al tráfico circundante

En situaciones de baja luminosidad o precipitaciones intensas, observar las luces de los vehículos adelantados proporciona información sobre el trazado y posibles situaciones de frenado. Los vehículos de gran tonelaje requieren especial atención, ya que generan importantes proyecciones de agua.

Ante salpicaduras inesperadas que anulen momentáneamente la visión, la clave está en conservar la calma, mantener el rumbo y evitar maniobras bruscas de frenado.

Detención segura cuando sea necesario

Cuando las condiciones meteorológicas impiden continuar con garantías, lo prioritario es localizar un área segura para detenerse. Durante la búsqueda de ese punto, conviene alternar la visión frontal lejana con rápidas verificaciones laterales que permitan identificar las delimitaciones del carril.

Interpretación de la superficie de rodadura

La apariencia del pavimento ofrece información valiosa sobre las condiciones de agarre. Identificar acumulaciones de agua o corrientes superficiales ayuda a prevenir situaciones de aquaplaning. Generalmente, las superficies claras con apariencia brillante ofrecen menor adherencia que aquellas oscuras sin reflejos marcados.

Limitaciones de los asistentes electrónicos

Investigaciones de la AAA demuestran que los sistemas de ayuda a la conducción presentan menor eficacia bajo la lluvia. Las pruebas evidencian que en casi el 70% de los casos con lluvia simulada, los vehículos no mantuvieron correctamente su posición en el carril.

Control del empañamiento interior

La humedad ambiental acelera la formación de vaho en los cristales. El método más efectivo combina la dirección del flujo de aire hacia el parabrisas, activando simultáneamente el climatizador y evitando la recirculación, junto con la temperatura adecuada.

Productos repelentes de agua

Los recubrimientos hidrófobos modifican el comportamiento del agua sobre el cristal, favoreciendo la formación de gotas que se desplazan rápidamente. Investigaciones específicas confirman que estos tratamientos incrementan la nitidez visual, especialmente en condiciones nocturnas.

Iluminación apropiada

Las luces de cruce son suficientes en la mayoría de las situaciones, ya que las de carretera generan reflejos contraproducentes. Solo en condiciones extremas está justificado el uso de luces antiniebla posteriores, recordando desactivarlas cuando mejoren las condiciones.

Distancia de separación ampliada

Incrementar el espacio respecto al vehículo precedente proporciona mayor margen de reacción y reduce la cantidad de agua pulverizada que impacta sobre el parabrisas.

Factores que explican la pérdida de visibilidad

Según las investigaciones de Andrey y Knaper, el factor determinante en la reducción de la capacidad visual no es tanto el efecto atmosférico como la interferencia que genera el agua sobre el parabrisas. Las gotas provocan dispersión lumínica y afectan la percepción del conductor. Incluso con el sistema de limpieza operando, la distribución irregular del agua sobre la superficie explica gran parte del problema.

Adicionalmente, las precipitaciones reducen la luminosidad ambiente y las partículas de agua en suspensión limitan el alcance visual. El pavimento húmedo modifica su tonalidad, las marcas viales pierden reflectancia y se dificulta la diferenciación entre objetos y su contexto.

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