
El Grupo BYD apoya su liderazgo en la movilidad eléctrica en una intensa labor de investigación y desarrollo, con la que traslada a sus coches de serie tecnologías nacidas en el laboratorio. Muchas de esas soluciones llegan a DENZA, la marca premium del Grupo BYD, que las incorpora a modelos como el superdeportivo DENZA Z o la berlina DENZA Z9GT. El grupo cuenta con más de 120.000 ingenieros, una cartera que supera las 65.000 patentes y una inversión histórica en I+D que rebasa los 250.000 millones de yuanes (unos 32.400 millones de euros).

Carga ultrarrápida FLASH Charging
Para acercar los tiempos de recarga a los de un repostaje, el Grupo BYD ha desarrollado la tecnología FLASH Charging, capaz de suministrar hasta 1.500 kW a través de un único conector. En DENZA permite recuperar del 10 al 70 % en cinco minutos y del 10 al 97 % en nueve, una marca que en España se rebajó hasta los 8 minutos y 51 segundos durante la presentación del DENZA Z9GT. El grupo prevé instalar 3.000 estaciones FLASH Charging en Europa antes de que acabe 2027, 300 de ellas en España.

Chasis inteligente y maniobrabilidad
La familia de sistemas de control de carrocería DiSus permite que el coche reaccione de forma activa ante aceleraciones, frenadas e irregularidades del firme. En su versión magnética adaptativa, DiSus-M, se combina con la arquitectura e³ Platform del DENZA Z para un control preciso de la amortiguación.
La e³ suma el sistema Vehicle Motion Control (VMC), que transmite las órdenes en apenas diez milisegundos. Gracias a él, modelos como el DENZA Z9GT ejecutan el giro tipo compás, pivotando sobre el eje delantero con un radio de apenas 4,62 metros, y el desplazamiento en diagonal para aparcar. El sistema incorpora además un control de reventones que, ante un pinchazo, ajusta el par de las demás ruedas para mantener la trayectoria.

Seguridad estructural con Cell to Body
La arquitectura Cell to Body (CTB) integra las celdas de la Blade Battery en la propia estructura del vehículo, lo que eleva la rigidez torsional por encima de los 40.000 Nm/grado en el DENZA Z y permite absorber hasta un 30 % de la energía en un impacto lateral. A ello se suma la estabilidad química de la Blade Battery de segunda generación, que ha superado ensayos como la penetración con un clavo tras 500 ciclos de carga rápida o el cortocircuito de cuatro celdas a más de 700 °C, sin fuga térmica ni incendio.

Inteligencia artificial y validación
El Grupo BYD lleva también la inteligencia artificial a la conducción asistida con su sistema God Eye, que combina sensores LiDAR, cámaras de alta definición y radares para cartografiar el entorno en tres dimensiones, y se apoya en el chip XUANJI A3, preparado para los niveles L3 y L4 de conducción autónoma y con una potencia de cálculo superior a los 2.100 TOPS por vehículo. A bordo, el asistente DiLink ejecuta tareas de forma proactiva para simplificar el uso diario.
Todas estas tecnologías se validan en el complejo de pistas de pruebas del grupo en Zhengzhou (China), con ocho zonas que reproducen desde circuitos de velocidad hasta pistas todoterreno, una duna interior o una piscina de vadeo, donde también demuestran sus capacidades los todoterreno de DENZA.

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