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Entrevista a Daniel Sandoval, Director de Solmobil

Entrevista a Daniel Sandoval, Director de Solmobil

Daniel Sandoval es uno de los gerentes más jóvenes de QUADIS, así como una de las mejores pruebas de que la promoción interna y el aprendizaje funcionan en el Grupo cuando van unidos a la formación y al trabajo duro.

El Grupo QUADIS siempre ha hecho gala de primar el talento existente en la casa y de hacerlo crecer en paralelo al de la propia compañía. Eso sí, esta política exige ir acompañada necesariamente de formación, trabajo y pasión por los automóviles, el componente imprescindible siempre en todo profesional de la casa. Aunque nuestro interlocutor se muestra justamente orgulloso y agradecido por ello, son las palabras “trabajo” y “constancia” las que repite con mayor insistencia a lo largo de esta entrevista.

¿Cuándo comenzaste a trabajar en QUADIS?

Empecé cuando apenas tenía 19 años. Era un adolescente cuando Laurea Ollé, por aquel entonces gerente de Cars Barcelona, me dio la oportunidad de empezar mi carrera profesional como mecánico en las instalaciones de la calle Manel Girona de Barcelona. La oportunidad que me brindó hizo posible que trabajara en uno de los mejores equipos de Postventa, en el que todavía conservo muchas amistades, y despertó en mí una vocación que aún no conocía por la gestión de equipos. Eso me llevó después a ser jefe de taller de las instalaciones de Sant Just Desvern.

Más tarde, mis ganas de seguir aprendiendo me llevaron, durante algún tiempo, a estar fuera del Grupo QUADIS, pero la experiencia también fue interesante, porque aprendí no solo otras metodologías de gestión, sino también a reconocer y a valorar el know how de esta casa. De hecho, puedo afirmar que volver a Quadis fue, sin duda, una de las mejores decisiones a nivel laboral que he tomado en mi vida.

Desde entonces, siempre en el Grupo...

Sí. Mi reentrada en QUADIS fue como director de Postventa en Land Motors, Solmobil y, posteriormente, en MB Motors, donde he pasado cinco años tocando las dos principales áreas de negocio; primero en Postventa para después dar el paso a Ventas. Estoy orgulloso de haber podido formar parte del equipo –y la familia– de MB Motors, del cual he de decir que me llevo grandes recuerdos y amistades de todos los compañeros con los que he compartido estos años. En definitiva, son ya casi 24 años ligados a esta gran empresa que, como se puedes ver, me ha ofrecido la oportunidad de aprender tanto.

Pero, ¿llegaste al sector del automóvil desde la vocación comercial o desde la pasión por los coches?

Es difícil responder a esta pregunta, porque son ambas razones. Quizá me haya influido más el amor por los coches... aunque, en definitiva, si hay un “culpable” ese es mi padre. Él dedicó toda su vida al sector de la automoción y me transmitió su pasión por los coches, así como su compromiso por el trabajo bien hecho y la importancia de valorar al cliente, ganarse su confianza y mantenerla. Así que para mí es un privilegio poder dedicarme profesionalmente a una de mis dos pasiones. La otra es el fútbol, pero me temo que para hacerme profesional voy ya un poco tarde.

Tu carrera profesional arranca desde abajo y llega hasta gerencia. ¿Qué hace falta profesionalmente para avanzar en este negocio?

Lo que no puede faltar nunca es pasión y compromiso por el trabajo bien hecho. Mi máxima siempre ha sido “trabajar duro” y, ¿por qué no?, “disfrutar y pasártelo bien con tu trabajo”. Este es un sector muy duro, tanto en ventas como en postventa. Y eso sin hablar del trabajo, muchas veces “invisible” y tan imprescindible, del departamento de Administración. Si no tienes esa pasión y esa vocación por las cosas bien hechas será muy probable que tires la toalla. Así que yo diría que hay que ser constante, luchar por lo que se quiere y no perder nunca la humildad. Creo que esta fórmula hará que se pueda conseguir todo aquello que uno se proponga.

En este proceso, ¿has sido autodidacta o has tenido algún tipo de formación?

La formación ha sido una constante en mi vida profesional. No he dejado de formarme desde que empecé estudiando el título de Técnico Especialista en Automoción. En aquel momento estudiaba por las mañanas y por las tardes trabajaba de aprendiz en diferentes marcas hasta que me contrataron en un pequeño taller del barrio de Gracia, Talleres Arnalot. La última formación reglada que he realizado fue un Máster en Gestión Comercial y Ventas que me permitió perfeccionar la capacidad de gestión.

El mérito en mi carrera hacia el aprendizaje ha venido siempre de la mano de QUADIS; tanto de la formación que el Grupo ofrece a sus empleados como de todos aquellos compañeros, superiores y, en definitiva, todos los grandes profesionales que me he encontrado a lo largo de estos más de veinte años en las diferentes marcas en las que he trabajado. Nunca hay que rendirse ni venirse abajo pensando que tus comienzos humildes como mecánico te impedirán llegar a donde quieres. Hay que luchar y trabajar duro, pero se puede. El equipo siempre en el pensamiento.

Al final, ¿qué hace más falta para vender coches, don de gentes o visión comercial?

Van de la mano. Lo primero es pensar, no en el cliente, sino como el cliente; conocer sus gustos, deseos, preocupaciones y prioridades; en definitiva, escucharle. Ese es el primer paso para tener una visión comercial efectiva. Por su parte, hoy en día es impensable hablar de visión comercial sin tener muy presente el marketing digital. Las posibilidades que el ecosistema digital nos ofrece son infinitas y debemos aprovecharlas. Solo seremos competitivos si sabemos poner en valor, a través de los equipos comerciales, las diferentes herramientas que nos brinda el marketing digital. Los clientes se están digitalizando y nosotros debemos hacer lo mismo si queremos llegar a ellos. Si a este tándem de don de gentes y visión comercial le añades transparencia, honestidad y profesionalidad, estás hablando de cómo se trabaja en Quadis.

Eres uno de los directores más jóvenes del Grupo Quadis. ¿Qué crees que aporta tu juventud a la gerencia? ¿Hay otra manera generacional de hacer las cosas?

Gracias por lo de joven [risas], aunque si le preguntas a algún millennial o centennial ¡te dirá que ya soy un viejo! Pienso que cuanto más joven seas más actualizada será tu formación y mejor será tu actitud ante los cambios, porque dan menos miedo. No sé si por mi edad o por mi forma de ser, pero soy una persona que abraza los cambios si ello conlleva mejorar. Siempre estoy buscando ideas y nunca me quedo con el “aquí no hacemos eso”. Nunca hay que dejar de innovar. No obstante, para que una empresa funcione, hace falta un equipo multidisciplinar con visiones diferentes y en Quadis lo tenemos.

¿Qué es lo que más valoras de tu equipo y qué es lo que procuras inculcarles?

Sinceridad, honestidad, transparencia y sobre todo confianza. Muchas veces nuestros equipos piensan que estamos jerárquicamente por encima de ellos, pero lo que no saben es que, en realidad, estamos por debajo, porque dependemos de ellos para conseguir los objetivos que nos marcamos. Los empleados son el músculo de esta empresa. Por eso intento inculcarles esta visión de equipo en la que todos somos uno. Un buen resultado, desde el punto de vista del negocio, nunca se puede lograr por una única persona, sino por un equipo que trabaja unido.

¿Qué porcentaje de tu trabajo tiene que ver con lo humano y qué tanto con lo estrictamente financiero?

El trato humano te genera el 90% de los éxitos. Si no motivamos y alentamos a nuestros equipos no seremos capaces de crear nunca un ambiente de confianza, donde lo importante sea el bien común del equipo. Es una obviedad decir que los equipos motivados y felices rinden el doble,  pero las empresas las hacen las personas. Es una frase típica en estos casos, pero es así: sin un buen equipo humano la parte financiera se ve perjudicada seriamente.

¿Hay alguna idea con la que tengas pensado innovar en tus concesionarios a medio plazo?

Tengo muchas y muy diversas, pero este no es el foro para explicarlas, porque si las explico aquí ya no seré innovador ni a medio ni a corto plazo…

 

Texto: Gonzalo de Martorell       Fotos: Claudio Valdés