Kia lleva años demostrando que sabe hacer coches, pero con el nuevo Kia PB5 da un paso más allá y entra de lleno en el mundo de los vehículos comerciales ligeros 100% eléctricos. He tenido la oportunidad de probarlo y, sinceramente, no estamos ante una furgoneta más: estamos ante un planteamiento totalmente nuevo dentro de la movilidad profesional.
Desde el primer vistazo queda claro que el PB5 no sigue los códigos habituales del segmento. Su diseño es muy cuadrado, muy funcional, pero con una estética tecnológica que lo diferencia claramente de cualquier otro comercial eléctrico que haya en el mercado ahora mismo. Y no es casualidad que haya sido elegido “Van of the Year”: después de probarlo, se entiende perfectamente por qué.
Mucho más espacio del que esperas por fuera
Una de las cosas que más me sorprendió nada más abrirlo fue la sensación de amplitud interior. A pesar de medir solo 4,69 metros de largo, el aprovechamiento del espacio es espectacular. Con todas las filas de asientos en uso, el maletero ofrece 1.330 litros, y si retiramos la fila trasera, la cifra se dispara hasta 3.615 litros.
Aquí se nota el trabajo de diseño e ingeniería: las formas rectas no solo dan personalidad, sino que permiten cargar objetos voluminosos con mucha facilidad, algo clave en un vehículo pensado para trabajar.
Detalles prácticos que marcan la diferencia
Durante la prueba me fijé mucho en los pequeños detalles, y el PB5 está lleno de soluciones inteligentes. Hay huecos portaobjetos por todas partes, trampillas, guanteras y espacios tanto en el suelo como en la zona trasera que ayudan a mantener todo ordenado, algo que en el día a día se agradece muchísimo.
Un detalle que no esperaba encontrar en este segmento son los asientos calefactables en la segunda fila, con hasta tres niveles de intensidad. Puede parecer algo menor, pero demuestra hasta qué punto Kia ha querido elevar el nivel de confort incluso en un vehículo comercial.
En cuanto a carga útil, el PB5 puede transportar hasta 790 kg, lo que lo hace perfectamente válido para reparto urbano, servicios técnicos o transporte de personas, sin comprometer su enfoque eléctrico.
Interior robusto, pero con mucha tecnología
El interior sigue la línea habitual de Kia: materiales duros, sí, pero bien ajustados, sólidos y con buen tacto. No hay ruidos ni sensaciones de fragilidad, algo fundamental en un vehículo que va a pasar muchas horas en activo.
El diseño es limpio y minimalista, pero muy tecnológico. Detrás del volante encontramos una pantalla de 7,5 pulgadas con toda la información necesaria, y en el centro del salpicadero destaca una pantalla de casi 13 pulgadas que concentra el sistema multimedia y la conectividad.
El volante, forrado en cuero sintético, resulta cómodo, y la conectividad con el smartphone es total, algo imprescindible hoy en día incluso en un entorno profesional.
Accesos cómodos y una gama que no para de crecer
En el uso práctico, los accesos están muy bien resueltos. Dispone de dos puertas delanteras convencionales, dos puertas correderas laterales (una a cada lado) y una puerta trasera de gran tamaño, lo que facilita muchísimo tanto la carga como el acceso de pasajeros.
Además, Kia ya ha confirmado que la gama se ampliará: actualmente hay versiones cargo y passenger, y a partir de 2026 llegarán variantes como chasis cabina o Highroof, además de futuros modelos como los PV7 y PV9, pensados para cubrir aún más necesidades profesionales.
Diseño diferente… y también eficiente
A nivel estético, el PB5 rompe con lo que estamos acostumbrados a ver. Tiene un diseño muy personal, con detalles que lo acercan más a un turismo que a una furgoneta tradicional: la zona negra de la carrocería, el efecto de techo flotante, las ópticas completamente enrasadas o las llantas diseñadas específicamente para mejorar la eficiencia.
Aunque su formato es cuadrado, el trabajo aerodinámico es evidente. Esto se traduce en menor resistencia al aire, menor consumo y mayor rentabilidad, algo clave tanto para autónomos como para empresas con flotas.
Autonomía, motores y sensaciones al volante
El Kia PB5 está claramente pensado para trabajar en entornos urbanos y metropolitanos, donde la etiqueta CERO y la autonomía marcan la diferencia. La versión con batería de 71,2 kWh homologa un consumo de 19,3 kWh/100 km, lo que se traduce en hasta 412 km de autonomía, una cifra que incluso puede mejorar en ciudad.
Hay dos opciones mecánicas:
- Una versión de 122 CV con batería de 52 kWh
- Otra de 163 CV, ambas con 250 Nm de par
El motor va situado en el eje delantero, algo que permite mantener una boca de carga baja y aprovechar mejor el espacio trasero.
En carga rápida, admite hasta 150 kW, lo que permite pasar del 10 al 80% en solo 30 minutos, un punto clave para la rentabilidad en jornadas intensivas.
¿Y cómo se conduce? Pues sinceramente, como un turismo. Sin carga, el PB5 es cómodo, fácil de llevar, con una dirección suave, frenos con buen tacto y una posición de conducción muy agradable. La diferencia entre conducir un coche y un comercial aquí es mínima.
Visibilidad, confort y ayudas bien ajustadas
La posición elevada del asiento y del salpicadero ofrece una visibilidad excelente. Los retrovisores son grandes, la superficie acristalada es generosa y el pilar A dividido, con pequeñas ventanillas, ayuda mucho en cruces y maniobras urbanas.
Las ayudas a la conducción funcionan de forma poco intrusiva, avisando de carriles o señales sin resultar molestas, lo que permite conducir relajado sin tener que estar desactivando sistemas constantemente.
Kia ha conseguido que un vehículo comercial sea agradable de conducir, eficiente y rentable, sin renunciar a diseño ni a innovación. Y eso, hoy en día, marca la diferencia.
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