
En verano, con temperaturas cada vez más altas en buena parte de España, la gestión térmica y la seguridad de las baterías cobran especial importancia en los vehículos eléctricos. La Blade Battery de BYD afronta ese reto con una química de litio-ferrofosfato (LFP) y una arquitectura pensada para mantener un funcionamiento estable incluso bajo calor extremo.

Química LFP y estabilidad térmica
Presentada en 2020 tras años de desarrollo propio, la Blade Battery está presente en toda la gama que BYD comercializa en España. Su química LFP prescinde del níquel y el cobalto y ofrece una elevada estabilidad térmica, lo que reduce el riesgo de fuga térmica, el fenómeno que puede desencadenar un incendio cuando una celda se calienta en exceso. El sistema se completa con un módulo de control de motor con tecnología MOSFET de carburo de silicio, que recorta las pérdidas de energía y amplía la autonomía, con un funcionamiento correcto entre los -35 °C y los 55 °C.

Superar las pruebas de seguridad más exigentes
En el ensayo de referencia del sector, el Nail Penetration Test, que simula la perforación de la batería con un clavo, la Blade Battery mantiene su temperatura superficial por debajo de los 60 °C, muy lejos de la de una batería convencional. Además, resiste sobrecargas de hasta el 260 %, ensayos en horno por encima de los 300 °C, aplastamientos, inmersión en agua salada y caídas.
Su resistencia se apoya también en la estructura: las celdas, con forma de cuchilla, se integran en una carcasa de aluminio en panal con una placa prensada que evacúa el calor y reparte la temperatura de forma homogénea. Cada celda actúa como un travesaño estructural, lo que da pie a la tecnología Cell to Body (CTB), que integra la batería en el chasis para aumentar la rigidez y aprovechar mejor el espacio interior. La Blade Battery soporta más de 3.000 ciclos de carga, equivalentes a una vida útil superior a 1,2 millones de kilómetros, y en España cuenta con una garantía de 8 años o 250.000 km.

Blade Battery de segunda generación
La segunda generación de la Blade Battery, fruto de seis años de investigación, incrementa la densidad energética un 5 % y permite autonomías homologadas superiores a los 1.000 km, sin renunciar a la seguridad ni a la durabilidad. Su objetivo es reducir la generación de calor desde el origen mediante el sistema de transporte iónico FlashPass, que combina un nuevo cátodo, un electrolito optimizado con inteligencia artificial y un ánodo de intercalación rápida.
Estas mejoras reducen la resistencia interna de la batería y, por tanto, el calor que genera, lo que permite combinar cargas muy rápidas con una mayor estabilidad térmica. Una capa de interfase de electrolito sólido (SEI) ultrafina y autorregenerable refuerza la estabilidad química. Sobre esta base se apoya la tecnología de carga ultrarrápida FLASH Charging.
En materia de seguridad, la Blade Battery de segunda generación ha superado una nueva batería de pruebas, entre ellas el primer ensayo que combina FLASH Charging con la penetración de un clavo sin fuga térmica, humo ni combustión, incluso tras 500 ciclos de carga rápida, y la prueba de cortocircuito simultáneo de cuatro celdas a más de 700 °C sin incendio. Con esta combinación de química LFP, ingeniería estructural y gestión térmica, BYD refuerza la seguridad de su gama de vehículos enchufables frente a las condiciones más exigentes del verano.

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