
Los vehículos autónomos y conectados representan una oportunidad para reducir significativamente el consumo energético y las emisiones contaminantes del transporte por carretera. Según un análisis elaborado a partir de la evidencia científica internacional, la conducción autónoma generalizada podría generar un ahorro de entre 14,4 y 16,4 millones de toneladas de CO₂ al año en España, lo que equivale a una reducción de entre el 17% y el 20% de las emisiones actuales del transporte por carretera.
Tres fuentes de ineficiencia que la conducción autónoma mitiga
Los coches autónomos y conectados tienen la capacidad de eliminar o mitigar tres grandes fuentes estructurales de ineficiencia del tráfico actual:
- la congestión generada por ondas de parada-arranque en las retenciones
- la ineficiencia operativa en intersecciones con semáforos
- y la falta de eficiencia general de la conducción humana.

Eliminación de las ondas stop-and-go
Las ondas de parada-arranque se producen cuando pequeñas frenadas de un conductor se amplifican hacia atrás: cada vehículo frena un poco más tarde y acelera un poco peor que el anterior. El resultado es que, sin que exista un accidente, el tráfico acaba deteniéndose y arrancando en cadena.
Diversos estudios han demostrado que los atascos pueden surgir únicamente por el comportamiento humano al volante. Experimentos posteriores han confirmado que el control automatizado de vehículos puede disipar estas ondas, estabilizando el flujo de tráfico.
El impacto documentado es una reducción del consumo de energía y emisiones de hasta un 40% en tramos afectados cuando se eliminan las oscilaciones de velocidad. También podría reducirse hasta un 15% el tiempo de viaje en situaciones de congestión.

Arranques coordinados en semáforos
Cuando un semáforo se pone en verde, los coches no arrancan a la vez, sino de forma escalonada, reduciendo la capacidad efectiva de la intersección y provocando paradas innecesarias.
Los vehículos autónomos permitirían arranques coordinados y llegadas más eficientes a los semáforos. En intersecciones poco cargadas, los ahorros son moderados (hasta un 10%). En semáforos saturados, las estrategias avanzadas muestran ahorros de tiempo de hasta el 30%.
Conducción eficiente de forma constante
La conducción autónoma aplica de forma sistemática una conducción eficiente: respeta límites de velocidad, mantiene velocidades estables, aplica aceleraciones suaves y frenadas anticipadas, y evita comportamientos erráticos. Estudios muestran que estos sistemas pueden reducir el consumo energético entre un 4 y un 8% incluso en circulación estable.

Efecto estabilizador con baja penetración
Incluso con una penetración reducida, los vehículos autónomos actúan como elementos estabilizadores del flujo de tráfico, amortiguando perturbaciones y reduciendo aceleraciones y frenadas de los vehículos humanos que los rodean. Este comportamiento mejora la estabilidad y reduce el consumo también en vehículos no automatizados.
Cálculo del impacto en España
Aplicando estos factores al tráfico en España, con un reparto de kilómetros de 36% urbano y metropolitano y 64% interurbano, y considerando que el transporte por carretera emite 80-85 millones de toneladas de CO₂ al año, la conducción autónoma generalizada generaría un ahorro de entre 14,4 millones de toneladas (escenario conservador) y 16,4 millones de toneladas (escenario alto).
En cuanto al tiempo ahorrado, se generaría una reducción de hasta un 15% en los desplazamientos afectados por la congestión y los tramos con semáforos.

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