24/04/2026
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La firma del tridente ha aprovechado la llegada del buen tiempo y no se lo ha pensado dos veces, ruta con clientes disfrutando de las carreteras y la gastronomía del Penedés.

El pasado jueves, 16 de abril, inauguramos con orgullo la primera ruta del año, una experiencia diseñada para celebrar el arte de viajar con estilo y descubrir el Penedés desde una perspectiva donde el lujo italiano y la emoción de la conducción se encuentran en perfecta armonía.

Una jornada pensada para quienes entienden que el automovilismo es también una forma de vida: refinada, sensorial y profundamente ligada a la belleza del camino. En esta ocasión, el espíritu de Maserati marcó el ritmo de una travesía donde la potencia, la elegancia y el diseño se integraron con los paisajes vitivinícolas del Alt Penedès y su herencia centenaria.

El itinerario nos llevó a dos enclaves emblemáticos —Can Bas y Pere Ventura— donde historia, tradición familiar y sofisticación conviven en equilibrio perfecto. La jornada comenzó en el concesionario con un desayuno cuidado al detalle y un briefing íntimo, en el que se anticiparon los matices de la ruta y la promesa de una experiencia concebida sin concesiones.

Poco después, la caravana tomó forma: una alineación impecable de modelos que definían una estética común de lujo contemporáneo y carácter deportivo. Entre ellos, destacaban un exclusivo Maserati GranTurismo Trofeo y un Maserati Grecale Trofeo, acompañados por otras versiones del Grecale, todos preparados para transformar cada kilómetro en una expresión de confort dinámico y sofisticación italiana.

El recorrido, diseñado para exaltar el placer de la conducción, nos condujo durante más de 60 kilómetros hasta la finca de Can Bas. Allí fuimos recibidos con la elegancia propia de la ocasión por Mireia Juvé, co-propietaria de la bodega, en un entorno donde una copa de cava marcó el inicio de una inmersión sensorial en la esencia del territorio.

Can Bas se revela como un relato vivo: muros que guardan memoria, viñedos que dibujan el paisaje y una pequeña iglesia románica que aporta serenidad al conjunto. La visita a pie y el recorrido en 4x4 entre viñas permitieron comprender la profundidad de un proceso donde cada detalle importa y donde el tiempo es el verdadero artesano.

La experiencia continuó en Pere Ventura, en el corazón del cava en Sant Sadurní d’Anoia. Una bodega que, en poco más de tres décadas, ha proyectado su nombre a más de medio centenar de países, demostrando una ambición tan clara como ejecutada con excelencia.

El punto culminante llegó con la mesa imperial firmada por el chef Oriol Llavina, del restaurante Cigró d’Or, reconocido con el distintivo BIB Gourmand de la Guía Michelin. Un menú detemporada concebido como una expresión culinaria del territorio, donde producto, técnica y sensibilidad se unieron en perfecta coherencia.

La jornada concluyó con la certeza compartida de haber vivido algo más que una ruta: una inmersión en un estilo de vida donde la conducción, la gastronomía y la estética conviven bajo una misma filosofía. Un viaje donde el lujo no se exhibe, sino que se experimenta con naturalidad, como todo aquello que verdaderamente define el espíritu de Maserati.

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