
DENZA, la marca premium del Grupo BYD, ha desarrollado en exclusiva la e³ Platform (e-cube), la arquitectura que sirve de base al DENZA Z, el primer superdeportivo eléctrico de la marca. Su planteamiento busca resolver el conflicto habitual entre entregar mucha potencia y mantener la maniobrabilidad, coordinando la propulsión, la dirección y la suspensión como un único sistema.

Tres motores y la primera unidad 15 en 1
El DENZA Z, presentado en Europa en el Goodwood Festival of Speed en sus versiones Coupé, Spider y Racing, monta tres motores eléctricos: uno en el eje delantero y dos independientes en el trasero. El conjunto entrega 1.604 CV y 1.240 Nm de par, con los que la versión Coupé acelera de 0 a 100 km/h en 2,25 segundos y alcanza los 300 km/h.
La versión Racing, con neumáticos semi-slick opcionales, baja de los dos segundos en el 0 a 100 km/h (1,96 s) y llega a 350 km/h. Por encima se sitúa la Z Special Edition, concebida para intentar un tiempo de referencia en el circuito de Nürburgring este otoño, que supera los 2.000 CV y rebaja el 0 a 100 km/h por debajo de 1,7 segundos.
El corazón del sistema es la que DENZA presenta como la primera unidad de propulsión eléctrica 15 en 1 totalmente integrada del mundo, capaz de girar a 30.000 rpm. En un único módulo reúne dos motores con sus reductores y controladores, el cargador de a bordo, el convertidor CC-CC, las unidades de control del vehículo y de la batería, la distribución de energía y los sistemas de carga rápida, gestión térmica y precalentamiento.

Vehicle Motion Control, el cerebro de la dinámica
La clave para canalizar esa potencia es el sistema Vehicle Motion Control (VMC), que coordina frenos, dirección delantera y trasera, eje trasero direccional y suspensión, y transmite las órdenes a los actuadores en apenas 10 milisegundos. Al repartir el par y el ángulo de giro rueda por rueda en tiempo real, convierte las altas cifras de potencia en agarre y agilidad en curva.
Esta integración habilita funciones específicas. El Tyre Burst Control System detecta al instante la pérdida de presión si un neumático revienta a alta velocidad y ajusta el par y la dirección para mantener el coche en trayectoria. La dirección trasera independiente permite además maniobras como el giro en U, que hace pivotar el vehículo sobre el eje delantero para aparcar.

Chasis, batería y recarga
El DENZA Z equipa la suspensión adaptativa magnética DiSus-M, con amortiguadores de fluido magnetorreológico que varían su firmeza en milisegundos; las versiones Coupé y Spider añaden suspensión neumática y la Racing, muelles helicoidales de enfoque más deportivo. La frenada recae en discos carbocerámicos perforados, con pinzas fijas de seis pistones delante y cuatro detrás, que reducen 30 kg de masa no suspendida y ofrecen una vida útil de hasta 300.000 km.
La energía procede de una Blade Battery de segunda generación de 76 kWh, que homologa 410 km de autonomía combinada (WLTP) en el Coupé, 400 en el Spider y 380 en el Racing. La arquitectura Cell-to-Body (CTB) integra las celdas en el propio chasis, lo que aprovecha un 20 % más el espacio y eleva la rigidez torsional por encima de los 40.000 Nm/grado. La recarga se apoya en la tecnología FLASH Charging, que permite pasar del 10 al 97 % en unos 9 minutos.

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